Las situaciones o circunstancias negativas son interpretadas por los miembros adultos de la familia y transmitidas a los niños. Dicha interpretación afecta profundamente a la visión que estos van a tener del mundo, a las creencias sobre sí mismos, a los valores y al grado en que pueden influir en su propio éxito y sus logros (Csikszentmihalyi y Beattie, 1979).

En una entrada anterior sobre la IMPORTANCIA DE LA CRIANZA EN EL DESARROLLO 🔍 vimos cómo las múltiples facetas del entorno interactúan con las características del niño para determinar lo que será el curso de su desarrollo. Si hacemos un repaso de la literatura científica sobre las variables familiares significativas para el aprovechamiento del potencial, vemos cuatro áreas destacadas:

1.- Las características estructurales de la familia o información demográfica.

2.- Las características generales del entorno, que serían el clima o atmósfera dentro del hogar y las actitudes hacia los niños y su papel en la vida familiar.

3.- Los valores que adoptan los padres en relación con el éxito y la consecución de metas.

4.- Las acciones de los padres que reflejan sus valores y creencias.

Las familias que proporcionan contextos de apoyo para el desarrollo del talento son aquellas en las que existe una tensión equilibrada entre las fuerzas de integración y diferenciación (Csikszentmihalyi, Rathunde y Whalen, 1993):

  • La integración se refiere a la condición en la que los miembros de la familia sienten el apoyo de los demás, están conectados entre sí y tienen relaciones generalmente armoniosas.
  • La diferenciación se refiere al estímulo y el empuje por parte de la familia de cada miembro para que desarrollen sus talentos y capacidades individuales mediante la búsqueda de retos y oportunidades.

Según estos autores, un entorno familiar estable y armonioso permite que los niños concentren sus energías en realizar una actividad o un trabajo de forma seria y se sientan a gusto para buscar retos: un entorno familiar que promueva la búsqueda de formas desafiantes e interesantes de pasar el tiempo permite a los niños buscar e invertir en actividades que promuevan la autodisciplina y el desarrollo del talento. En las investigaciones de Anne Roe en los años cincuenta sobre científicos eminentes, señalan que alrededor de los siete años habían comenzado ya a dedicarse con pasión a la recolección, experimentación e incluso teorización.

Una forma de entender cómo afecta la familia al desarrollo del talento es relacionar las características de personalidad de los adultos dotados (y con éxito) con los valores, las creencias y los procesos de sus familias. Al menos así lo ha investigado la directora del ‘Centro para el Desarrollo del Talento’ en la Universidad Northwestern, Paula Olszewski-Kubilius, quien además en otros trabajos se preguntaba cómo las características familiares impactaban en los niños para dar lugar a un alto rendimiento.

¿Qué diferencia a un «triunfador» o a un «creador» de los demás? ¿Por qué unos niños con potencial alcanzan lo que consideraríamos como logro, meta, o éxito y otros no?

Ellen Winner describió cómo los niños dotados parecían estar intrínsecamente motivados en relación con el ámbito en que son precoces, siendo incluso obsesivos y con una especie de hiperfocalización, indicando que, a partir de cierto punto, los niveles de capacidad desempeñan un papel menos importante que los factores de personalidad y motivación (Winner, 1996). Mira también esta entrada sobre la AUTOCONFIANZA EN EL ALTO RENDIMIENTO 🔍.

Además del propio temperamento del niño, con el que puede venir ya genéticamente «diseñado», se sabe por las investigaciones que los padres pueden moldear la predilección por el trabajo y el aprendizaje, pero también las disposiciones de la personalidad que son esenciales para el desarrollo del talento como pueden ser la forma en que se afrontan los contratiempos y los fracasos, así como la asunción de riesgos, en palabras de la propia Olszewski.

No obstante, parece existir una línea muy fina entre el apoyo de los padres y una implicación excesiva en la que supervisen de una forma muy estricta tareas escolares y calificaciones, dando lugar a una asociación negativa con el alto rendimiento (Konstantopolous, Modi y Hedges, 2001). En esta otra entrada hablé sobre el PERFECCIONISMO DESADAPTATIVO 🔍 y cómo puede poner un freno a la obtención de un alto rendimiento y una buena adaptación.

También Bloom estudió a músicos, atletas y expertos académicos que habían logrado un reconocimiento público de alto nivel, centrándose en el desarrollo del talento expresado a través de los esfuerzos de las familias y los profesores: el apoyo financiero de los padres es esencial tanto para buscar oportunidades educativas como para equipar adecuadamente según el contexto (deporte, música, materiales académicos extras,…), tanto o más que su papel buscando programas, supervisando prácticas, organizando las lecciones, etc.

Tanto los entornos inmediatos como los sistemas en los que un individuo no participa directamente influyen en gran medida en la probabilidad de desarrollar su potencial. En otra entrada sobre las CONSECUENCIAS DEL ABSENTISMO ESCOLAR 🔍 ya mencioné la perspectiva ecológica del desarrollo infantil por parte de Bronfenbrenner. Parece ser que la predisposición a buscar retos y a querer destacar ante un mentor profesional, son rasgos que inducen a la acción en las personas con talento.

En numerosas ocasiones escuchamos también que los niños con una alta capacidad pueden ver resentidas sus relaciones sociales si se produce una aceleración de curso, o que incluso no van a ser capaces de conseguir una buena adaptación. Puede ser que esto suceda en algunos niños, pero depende de múltiples factores, entre ellos el temperamento que comentamos antes y el cómo la familia lo haya moldeado. Algo que pueden hacer los padres al respecto es procurarles una red de apoyo a medida que van alcanzando un nivel de rendimiento cada vez mayor, consiguiendo así que su pequeño mundo se amplíe para incluir a distintos profesionales (entrenadores, mentores, profesores, etc) y permitir que conozcan a otros niños con talento con los que puedan compartir intereses y que contribuyen también a mantener el compromiso durante los momentos en que la motivación sea menor o cuando no consiguen obtener de forma puntual el rendimiento que esperan.

Se trata, al fin y al cabo, de ofrecerles todas las oportunidades que estén en su mano sin olvidar que el éxito requiere una gran cantidad de trabajo duro y esfuerzo sostenido durante largos periodos de tiempo.

¿Merece la pena? Algunos padres también se preguntan esto cuando ven todas las adversidades a las que deben enfrentarse, pero las investigaciones citadas de Csikszentmihalyi, Bloom, Subotnik y otros tantos autores sobre el desarrollo del potencial y el logro en cuanto a destacar en un ámbito de actuación, muestra sistemáticamente que el placer de participar en la expresión del talento de alto nivel junto con el reconocimiento público y la identidad como persona de alto rendimiento ofrecen una amplia compensación por los rigores que conlleva el duro trabajo por parte del niño y su entorno. Sin contar, además, los beneficios que redundarían en la sociedad al tener a personas altamente capacitadas en distintas profesiones y cargos significativos.

¿Se puede desarrollar la CREATIVIDAD en los niños?

Las investigaciones sugieren que las personas con logros creativos suelen tener padres menos «convencionales» en cuanto al método de crianza, permitiendo mayor libertad que otras familias, fomentando la autonomía y el desarrollo de ideas propias (MacKinnon, 1965; Simonton, 1992). ¿No parece esto ir en contra de lo que indican los estudios previos sobre cómo explotar el potencial y conseguir un alto rendimiento?.

Los trabajos de Robert S. Albert (1978, 1980, 1994) señalan que esto es debido a que los patrones de interacción familiar son diferentes para las familias de niños con alto rendimiento escolar frente a las de niños creativos. Las relaciones entre los miembros de estos últimos parecen ser más tensas e incluso con una elevada competencia entre padres e hijos, pero manteniéndose el equilibrio entre dicha tensión y el apoyo.

Chase y Simon (1973) propusieron que el rendimiento de los expertos en cualquier tarea especializada era el resultado de una gran cantidad de conocimientos y de una recuperación basada en patrones adquirida a lo largo de muchos años de experiencia en el dominio asociado, lo que coincide con la explicación reciente de Sweller sobre que nuestra capacidad para crear cualquier cosa depende de todo lo que hemos aprendido y que está «almacenado» en la memoria a largo plazo, desde simples hechos automatizados por repetición hasta enormes complejos de información relacionada. Estos conocimientos pueden transferirse a la memoria de trabajo para generar acciones, sin olvidar la limitación de este sistema cuando hablamos de información novedosa en comparación con la ausencia de límites conocidos cuando se procesa información familiar o previamente almacenada.

Otros autores han examinado las características generales de la infancia y los primeros años de carrera de los genios, o cómo se produce la adquisición de «el actuar» de los expertos. Libros que, por cierto, recomiendo encarecidamente.

¿Cómo sabemos que una respuesta es realmente creativa? Desde luego no con un «test de creatividad», puesto que una persona tiene distintas formas de responder ante determinadas tareas: mediante una generación aleatoria y probando por azar, o bien haciendo una consideración previa y utilizando el conocimiento almacenado en su memoria. No podemos determinar la creatividad sólo considerando la naturaleza de la pregunta y su respuesta, y sin saber de manera clara y precisa cuál es la base de conocimientos de cada persona, según el propio Sweller.

Además de esto, sabemos que no se da una transferencia de esta habilidad entre dominios, puesto que la capacidad para pensar de una forma creativa, aunque es algo que viene naturalmente con nosotros, se limita al área o áreas en la que tenemos conocimientos plenamente adquiridos. De ahí que la forma en que se pretende evaluar la creatividad en niños con una alta capacidad (si tenemos en consideración el conocimiento sobre la arquitectura cognitiva humana hablaríamos de una Alta Eficiencia Cognitiva y sería más fácil, quizá, conceptualizar qué es eso que llamamos <inteligencia> y poder «medir» una base mínima mediante una exploración completa de funciones cognitivas y sus procesos), no tiene sentido desde un punto de vista científico. Una tarea tipo TORRANCE o PVEC no nos dice en ningún caso si un niño es creativo o no, puesto que no están circunscritas al área de dominio o expertise de cada alumno.

En palabras de Olszewski:

Los adultos de éxito y con un alto rendimiento han dedicado una cantidad desmesurada de tiempo a adquirir las habilidades y los conocimientos necesarios para alcanzar altos niveles de expertise en su campo de talento.

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