Desde hace más de dos milenios, en tiempos de Aristóteles, se ha especulado sobre la forma en que recordamos las cosas. Mucho tiempo después, cuando la Psicología se constituyó como ciencia en el s. XIX, comenzaron las investigaciones experimentales para intentar dilucidar cómo aprendemos las personas. Las estrategias de aprendizaje son procedimientos que utilizamos para facilitarnos la adquisición y el almacenamiento de los conocimientos; son como planes de acción que, al ponerlos en marcha, activan el proceso de aprender a aprender y potencian tanto la resolución de problemas como la autorregulación del aprendizaje.

Sabemos que para aprender, además de la propia capacidad cognitiva y los conocimientos adquiridos en las primeras fases del desarrollo, influyen múltiples factores afectivo-motivacionales y de adaptación al entorno en el manejo de los recursos disponibles. La combinación de estos factores y su influencia en los llamados <juicios de aprendizaje>, están en la base de la generación de alternativas para la utilización de distintas estrategias.

¿Qué es la Metacognición y para qué sirve en el APRENDIZAJE?

Pongamos un ejemplo con el que te vas a sentir identificada. Imagina que tu hijo, o tu alumno, tiene un examen la semana que viene para el que debe prepararse con antelación y llevar a cabo una serie de pasos, pero resulta que no lo hace. Comienza a estudiar el día antes, no sabe muy bien ni qué entra, cuando se pone a leer va lento y no se da cuenta que la tarea le va a llevar más tiempo del que pensaba y el contenido es más difícil de memorizar (probablemente esa es la única estrategia que sabe utilizar, y mal) de lo que creía en un principio. Se atraganta con la carga de estudio y se presenta al examen inseguro y con las ideas enmarañadas, lo que le genera ansiedad y hace que sea más difícil recuperar la información que haya podido almacenar. Obtiene una mala calificación porque no ha respondido correctamente, ha dejado algunas preguntas en blanco, en otras ha dado respuestas vagas e imprecisas, etc. El niño se sorprende porque estuvo todo un día estudiando, algo que parecía más que suficiente según su propia estimación.

¿Qué ha pasado aquí?

Vemos que no ha sido capaz de planificar, calculó mal el tiempo necesario para prepararse bien el examen, no ha utilizado distintas estrategias ni comprobó si realmente se lo sabía como para enfrentarse a una serie de preguntas aleatorias y encima bajo presión (de tiempo y por ser calificado con una nota).

Todos estos elementos apuntan a la falta de habilidades metacognitivas, algo que te explico en este vídeo de Youtube 🖥️​.

Distintos autores han estudiado el tema durante décadas:

Wells (2004) definió la metacognición como los procesos cognitivos, las estrategias y el conocimiento que están involucrados en la regulación y evaluación del propio pensamiento. Por tanto, es una habilidad fundamental para la reflexión, el pensamiento crítico y el autoconocimiento, pudiendo trabajarse tanto en ámbito educativo como en el entorno experiencial, para lo cual los Psicólogos Educativos estamos especialmente preparados.

Este tipo de cognición regula el pensamiento y el aprendizaje mediante tres procesos: planificación, monitorización y evaluación:

  • Tengo que saber cuánto tiempo dedicar a una tarea, cómo voy a comenzar, qué recursos voy a necesitar, qué orden debo seguir mediante una planificación previa o dónde debo poner mayor atención. Conocimiento metacognitivo.
  • Mientras hago eso, iré supervisando cómo lo estoy haciendo: ¿voy demasiado rápido? ¿debo rectificar en esta parte y buscar otra forma de hacerlo?. Monitoreo metacognitivo.
  • También necesito hacerme un juicio sobre los procesos (y resultados) de mis pensamientos y del aprendizaje realizado: ¿seré más eficiente si cambio de estrategia? ¿busco ayuda o lo dejo así por el momento? ¿puedo decir que el trabajo está finalizado?. Control metacognitivo.

Los adultos con experiencia y los expertos en un campo pueden realizar estos tres procesos de una forma casi natural, pero a los niños hay que enseñarles porque cuando estudian tienen que pensar en lo que necesitan aprender y establecer metas para cada tarea (planificación); una vez hecho esto, hay que prestar atención al desempeño y la comprensión del material, donde la monitorización adquiere una relevancia fundamental en relación con la autorregulación porque proporciona conciencia del nivel de conocimiento de uno (Pintrich, 2000).

A finales de los 90, Dunlosky y Thiede propusieron un modelo sobre cómo el control metacognitivo impacta en el tiempo de estudio, donde incluyó la evaluación de autoeficacia, tareas y selección inicial de estrategias como forma de preparación del estudio, la supervisión y evaluación sobre si se han aprendido los elementos que faltaban y la retroalimentación para volver a estudiar el material no aprendido. En investigaciones mostraron que el control metacognitivo propiciaba un mejor aprendizaje autorregulado que el conocimiento metacognitivo.

Este libro de 2008 hace un repaso histórico sobre el tema, incluye investigación más actualizada y además indica cómo puede aplicarse en el ámbito académico.

Cuando hacemos una Intervención Psicoeducativa, podemos utilizar el entrenamiento en habilidades metacognitivas para sentar una base o estructura que guíe el proceso mientras se va generando un vínculo entre el psicólogo y el niño. Tres aspectos para mí fundamentales son:

➱ Cuestionamiento intencional mediante un análisis y evaluación exhaustivas sobre un tema, hecho o pensamiento determinado.

➱ Estrategias de Aprendizaje Social con las que aprendemos del entorno y este aprende y se modifica también por nuestras acciones. En este punto se puede actuar como un modelo metacognitivo para el niño, manifestando de manera explícita los pasos que se están dando dentro de una estrategia concreta. Además de la importancia de factores psicológicos relacionados con la autoeficacia y la autopercepción, que se desarrollan a partir de las experiencias externas y eso es lo que modifica determinadas conductas e influye en el resultado de distintos sucesos a lo largo de la vida (Bandura & Houston, 1961; Bandura et al., 1996; Bandura 2001). Este punto es más importante de lo que pueda parecer a priori, algo sobre lo que ya escribí en esta entrada referida a la FALTA DE MOTIVACIÓN Y ABANDONO ESCOLAR TEMPRANO 🔍.

➱ Análisis introspectivo a través de la indagación sobre un estado de ánimo concreto, el por qué de una conducta, y las estrategias y procedimientos para la resolución efectiva de un problema.

El pensamiento crítico es tener el deseo de buscar, la paciencia para dudar, la lentitud para afirmar y la disposición para considerar.

Francis Bacon

En relación con el rendimiento académico, la metacognición es la que guía nuestras estrategias de aprendizaje. Si eres consciente de lo que sabes y, sobre todo, DE LO QUE NO SABES, podrás focalizar el trabajo y mejorar la calidad con la que aprendes. Lee esta entrada relacionada sobre los juicios de aprendizaje mencionados al inicio y el APRENDIZAJE AUTORREGULADO 🔍 . Importante no confundir éste con la autorregulación emocional, que es la forma en que las personas guían sus actividades orientadas hacia un objetivo a lo largo del tiempo; es decir, para maximizar las «ganancias» a largo plazo controlando los propios impulsos y buscando el bienestar (Sitzmann & Ely, 2011).

Estos dos aspectos suelen desorientar en los casos de niños con una Alta Eficiencia Cognitiva, dando a entender que como tienen buena autorregulación también regulan bien su propio aprendizaje y esto no es así en muchos casos; ellos también necesitan instrucción, como escribí en la entrada sobre pedagogías activas.

Memoria de Trabajo y Estrategias Metacognitivas

Sabemos que la memoria de trabajo está relacionada con una amplia gama de funciones cognitivas, siendo un sistema que mantiene la información novedosa durante un tiempo de 30″ aproximadamente y, sabemos también, que distintos estudios han demostrado que la capacidad de MT predice el rendimiento académico de los niños a largo plazo mejor que el CI (Alloway & Alloway, 2010).

En este estudio, 95 niños fueron asignados al azar para recibir entrenamiento de memoria de trabajo por una parte, y memoria de trabajo y entrenamiento en estrategias metacognitivas de forma simultánea por otra, ambos después de la escuela.

• El rendimiento de la MT mejoró significativamente en ambos grupos de entrenamiento en relación con el grupo de control y se mantuvo 3 meses después.

• Se observaron mejoras en el rendimiento matemático inmediatamente después de la capacitación en MT, lo que sugiere que puede mejorar los resultados académicos de los niños cuando se imparte además de la escuela.

• El entrenamiento añadido en estrategias metacognitivas se asoció con mejoras en el rendimiento de la memoria de trabajo a los 3 meses, en comparación con el entrenamiento de la memoria de trabajo sola.

No obstante, parece que los niños requieren instrucción y orientación específica sobre cómo aplicar las ganancias en MT a otras tareas cognitivas o académicas (Partanen et al., 2015), mas aún si dicha capacidad para generar y utilizar estrategias está en desarrollo como indican Bjorklund, Dukes y Brown en un capítulo de este libro. Recuerdo aquí la entrada sobre PEDAGOGÍAS ACTIVAS 🔍 , pues sabemos que el llamado «aprendizaje por descubrimiento» no funciona en sí mismo.

En el propio estudio de Partanen, con una muestra de 64 niños de Primaria con NEE y un desempeño más pobre en memoria de trabajo (además de en aritmética y en lectoescritura), se asignó al azar a distintas escuelas a un entrenamiento en MT de forma constante, y en otras tantas los niños recibieron dicho entrenamiento con el añadido de una capacitación en estrategias metacognitivas. Los resultados mostraron una diferencia significativa en el rendimiento de la memoria de trabajo a favor de la intervención metacognitiva.

Por tanto, parece que las habilidades metacognitivas deben tenerse en cuenta al diseñar una Intervención Psicoeducativa para niños con necesidades educativas especiales. Si, además, el entrenamiento metacognitivo influye en el aprendizaje autorregulado a través de los procesos de planificación, monitorización y evaluación, lo que además está ampliamente recomendado para realizar también en ámbito educativo (Higgins et al., 2016), puede dar lugar a mejorar el rendimiento académico destinando un coste más reducido que OTRAS APLICACIONES SIN EVIDENCIA CIENTÍFICA 🔍.

Otra razón para potenciar estas habilidades es la relacionada con la prevención en salud mental, sobre todo en aquellos niños CON UN MARCADO PERFECCIONISMO 🔍, pues es uno de los factores que contribuyen al inicio y mantenimiento de la ansiedad y la depresión.

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